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martes, 7 de marzo de 2017

Mons. Frassia instauró al nuevo párroco de Ntra. Sra. de Luján de Sarandí

Mons. Frassia instauró al nuevo párroco de Ntra. Sra. de Luján de Sarandí 
Martes 7 Mar 2017 | 11:54 am
Avellaneda (Buenos Aires) (AICA): El obispo de Avellaneda-Lanús, Mons. Rubén Oscar Frassia, puso en posesión de la parroquia Nuestra Señora de Luján, en la localidad de Sarandí, al Pbro. Gustavo Fabián Ercolino, quien actualmente se desempeñaba como párroco del Sagrado Corazón en el Dock Sud y ahora sucederá en Sarandí al anterior párroco, Mons. Roberto Toledo a quien el obispo le aceptó la renuncia. 

 El obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, puso en posesión de la parroquia Nuestra Señora de Luján, en la localidad de Sarandí, al presbítero Gustavo Fabián Ercolino, quien actualmente se desempeñaba como párroco del Sagrado Corazón en el Dock Sud y ahora sucederá en Sarandí al anterior párroco, monseñor Roberto Toledo a quien el obispo le aceptó la renuncia.
 El acto ocurrió durante una santa misa en Nuestra Señora de Luján el sábado 4 de marzo que presidió monseñor Frassia, quien en su homilía se refirió a los infaltables dolores y tristezas, y a las alegrías y esperanzas, que se suscitan en los cambios de párrocos, y agradeció al párroco saliente y al nuevo.
 “Quiero agradecer públicamente a monseñor Roberto Toledo quien pese a sus limitaciones de salud ha continuado a lo largo del año anterior y el pasado, que ya me venía avisando que quería presentar la renuncia. En diciembre vino a verme al obispado y me dijo: “Hasta aquí llego con esta tarea, con esta misión.” Muchas pruebas, muchas dificultades, por eso quiero agradecer su fidelidad a Dios y a la Iglesia; cómo ha ido preparando a lo largo de todos estos años el saber trabajar con mucha personalidad pero no trabajar para sí, sino ir formando una verdadera comunidad. Padre Roberto, muchas gracias y que el Señor te siga bendiciendo y la Virgen, como siempre, te siga cuidando”.
 También agradeció “a la querida comunidad del Dock Sud, donde el padre Ercolino estuvo poco tiempo, pero que también hay sus sentimientos y dolores porque el párroco se ausenta de esa comunidad”.
 “Agradezco a la comunidad de Luján, a la del Sagrado Corazón, a las capillas, a la presencia de las Hermanas Vicentinas, también las Hermanas Dominicas, que por razones de salud no pudieron estar presentes hoy como ustedes bien saben. Cada uno va en un proceso de búsqueda de la voluntad de Dios entre sufrimientos, renuncias, sacrificios y ofrecimientos. Esa es la vida”.
 “En la vida -añadió monseñor Frassia- todos somos peregrinos y ninguno puede arrogarse la titularidad o el dominio pleno de una situación. Estamos de paso. Somos servidores. Somos seguidores de Cristo. Pero siempre detrás, siguiéndolo y tratando de imitarlo. Como creyentes todos debemos saber que tenemos la condición humana y que somos peregrinos; que sólo a Él servimos definitivamente. Esa es la madurez, la plenitud, para que ninguno se enorgullezca de más. Somos seguidores e imitadores de Jesucristo. El actor principal de esta realidad en la Iglesia es el mismo Jesús, el Hijo de Dios, el Hijo de María Virgen”.
 El prelado continuó la homilía refiriéndose al tiempo de la Cuaresma, durante el que la Iglesia señala la necesidad de la conversión mediante la oración, el ayuno y las obras de misericordia. “Estamos en un tiempo litúrgico muy fuerte y en este primer domingo estamos todos invitados a ponernos en camino, a desandar lo andado, a corregir aquellas cosas que hayamos hecho mal y saber que todos somos pecadores, que nos hemos equivocado y que tenemos que pasar por el crisol de la conversión. La conversión no es un castigo, es la gracia que Dios nos permite vivir de nuevo para poder proyectarnos y poder ser una humanidad nueva”.
 “Pido al Buen Dios por esta comunidad, Nuestra Señora de Luján, por el nuevo párroco, presbítero Gustavo Ercolino, para que eche raíces profundas en esta comunidad y que siempre tenga en claro que Jesucristo es el Señor, solo a Él se lo adora y llevarlo hasta el final cumpliendo con la misión que Dios hoy le encomendó”, concluyó monseñor Frassia.+

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